Esta vez el azul del cielo no es un azul color esperanza, es el color triunfante de tiempos pasados que no fueron buenos, de cesión de derechos y libertades ya conseguidos con otros gobiernos, de cultura imposible de pagar, de enseñanza privada.
Esta vez el azul del cielo proclamará de nuevo el despido libre y gratuito, los banqueros se llenarán de dinero, la corrupción continuará, la libertad de expresión no existirá como la conocemos, volverán de nuevo las desigualdades sociales, los que tienen mucho tendrán aún más y los que no tienen nada y aquellos que comenzaban a tener un sueño, sabrán que les costará un triunfo hacer sus sueños realidad. Verán sus sueños demasiado lejos, ni siquiera los rozarán.
La crisis seguirá siendo crisis, porque es a nivel mundial. Pero aquí aumentará de tamaño. Porque al paro y al no tener dinero para hacer frente a las hipotecas, se le sumará la finalización de las ayudas para recortar gastos, y a todo ello tendremos que añadirle la falta de libertad. ¡Adiós a las libertades sociales, adiós a la igualdad!
Adiós a la cultura, adiós a los festivales de conciertos con grupos que canten en contra de ciertas ideologías (como un día le pasó a Soziedad Alkoholika en esta ciudad), adiós a proyectos culturales que promuevan la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Volverán las políticas de inmigración generando xenofobia y racismo, volverán, porque es su ideología.
Pan y circo. Eso también regresará. Para tener entretenido al pueblo y que no necesite pensar. De todos modos si quiere pensar no lo podrá hacer, porque no lo podrá pagar.
Aunque el sol brille arriba en lo alto, mi cielo hoy no tiene un color azul esperanza, tiene el color azul que esconde un negro que sé que llegará…Llegará porque a mí no me engañan…
Pero yo seguiré aquí. Blandiendo mi espada de madera, dispuesta a pelear, culturizándome aunque no quieran, yo no seré una oveja más, a mi no me podrán callar, porque sé de dónde vengo y sé a dónde quiero ir.
El sol salió, pero el cielo azul de mi corazón no es azul es de color negro, y no tengo miedo, yo no dejaré de gritar, porque siempre estuve acostumbrada a los días grises, a las tormentas y a los huracanes.
Seguiré aquí de pie, luchando, sintiendo mi sangre, luciendo mis ideales con orgullo, plantando nuevas semillas, semillas que algún día germinarán y florecerán, en silencio, pero lo harán.
Porque sólo me queda soñar, soñaré. Podrán quitarme todo lo demás, pero eso no lo harán.
Soñaré hasta que la libertad y la igualdad regresen, y tras el azul del cielo de mi corazón, brillará el sol y con sus rayos dará calor a la tierra donde los claveles rojos y las amapolas gigantes crecerán fuertes. Las flores mirarán al sol erguidas de orgullo y satisfacción.
Un día el cielo será azul, un día volverá a brillar el sol y dentro de mi alma no habrá negros nubarrones, el cielo será del mismo color que la sangre de mis venas derramada hoy mientras escribo estas líneas.
Un día volverá a brillar mi sol.
Hasta ese día seguiré aquí, luchando, sin arrodillarme, sin dar un paso atrás.
Porque prefiero morir de pie, que vivir de rodillas.
Si el azul gobierna el cielo, no es porque yo haya dicho SI.
