Todo lo
que ahora es dolor, rabia, incomprensión, preguntas sin respuesta, vacío,
depresión…un día se convertirá en pasos hacia delante, en fuerzas renovadas más
gigantes.
Porque
dejaré de ser yo, dejaré de sentirme tan vacía para sentirme acompañada.
Desde
hace tiempo, unos 13 años aproximadamente, dejé de sentirme sola para sentir un
ángel dentro de mí que me ayudó a seguir poco a poco, ahora ese ángel tendrá
otro ángel a su lado, el ángel de sus ojos.
Juntos
sé que me darán la fuerza que necesito para seguir, juntos me ayudarán a vivir
la vida cómo la tengo que vivir para que nunca me pese el no haber vivido.
Juntos,
porque aunque no crea en el más allá, ahora ya estáis juntos…Juntos en lo más
profundo de mi corazón y de ahí no os podrá arrancar nunca nadie…
En ese
rinconcito de mi corazón que da sentido a mi alma, que da fuerza a la sangre
que camina por mis venas, que me ayuda a ser quién soy. Justo ahí…
Y sé
que cuando el dolor se apacigüe un poquito, podré escuchar vuestra voz, podré
sentiros conmigo, podré sentir vuestros consejos, vuestros ánimos, vuestras
fuerzas…
Y quizá
ese ángel con nombre similar a la palabra felicidad, me hable en sueños como un
día lo hizo ese ángel con nombre de gotas de agua congelada, quizá en sueños me
diga que no nos dio tiempo a despedirnos porque jamás se iba a ir del todo, que
siempre iba seguir a mi lado.
¡Quizá!
Lo
único que sé, es que todas las lágrimas amargas derramadas por mis ojos con el
tiempo se convertirán en sangre, sangre impregnada de sonrisas, de recuerdos
maravillosos, de fuerzas para sobrevivir, de ansias de comerse el mundo, de
pasos hacia delante, nunca hacia atrás, de rebeldía, de lucha, de libertad.
Únicamente
queda esperar.
Un día
habrá lágrimas convertidas en sangre.
