29 dic. 2018

MARATON SOLIDARIO DE ROCK


El Viernes 14 de Diciembre tuvo lugar en el Charles Tavern de Vargas, el primer maratón solidario de Rock.

ZERO COBERTURA, DOS PAJAROS & UN TIRO, RICTUM, CANTAEBRIA Y SINBAT, fueron las bandas elegidas para amenizar la noche. Siendo estos últimos los únicos con temas propios ya que los tres primeros eran especialistas en versiones.

La idea era recaudar comida no perecedera para las familias más desfavorecidas y la verdad es que se superaron las expectativas porque los asistentes o bien lo trajeron de casa o lo compraron al dueño del bar para solidarizarse con aquellos más necesitados.

Iba con la idea de disfrutar de una buena noche de rock and roll apoyando una causa que realmente merecía la pena, y la verdad es que volví a casa bastante decepcionada.

Para ser un maratón solidario donde reinó el buen hacer en cuanto a lo referente de ayudar alimentariamente, se perdieron todos los puntos (desde mi percepción personal) entre las propias bandas.

Los grupos no respetaron los horarios prefijados antes de que comenzaran las actuaciones, por lo que mientras las primeras bandas mostraron al completo su repertorio, los últimos, SINBAT, no pudieron tocar más de cuatro canciones porque ya se pasaban de la hora indicada, casilas 2 de la mañana.

Por lo tanto me pregunto: ¿Dónde quedó la solidaridad del evento? ¿Por qué no se respetaron los horarios y se hizo caso omiso a las continuas señales? ¿Por qué SINBAT no pudo cumplir ni la tercera parte de su repertorio cuando su bajista: VERÓNICA VALDEZATE fue la encargada de sonorizar el Maratón desde horas antes y durante todas las actuaciones?

Por no hablar de la escasa comunicación cuando varias de las bandas eran grupos de versiones de pop y de rock, que repitieron varios temas, por lo que creo que también les falló el no haberse puesto de acuerdo, al menos por redes sociales, para no ofrecer al público un setlist repetitivo.

Lo más lógico cuando se conoce el cartel de los eventos, y contando todos con redes, es preguntar qué setlist se va a utilizar para que el público no se agobie.

Al menos, se dio un gran espectáculo y se consiguió lo que se quería: recaudar comida no perecedera. 

Parece ser que lo de recaudar valores y fraternidad entre bandas va a costar muchísimo más tiempo y esfuerzo.

ZERO COBERTURA: Con una voz muy orquestal y buenos músicos, nos deleitaron entre otras canciones con:Un buen castigo de Fito & Fitipaldis, No puedo vivir sin ti, Insurrección, Si no te hubieras ido, El Límite, La chica de ayer, Mucho mejor de Los Rodríguez, No hay tregua de Barricadaun popurrí de canciones del gran Joaquín Sabina, y Soldadito Marinero de Fito con la que demostraron de que a pesar de haber elegido un repertorio lento podían desmelenarse en los últimos acordes y mover al público.

DOS PÁJAROS & UN TIRO: Para ser solo dos músicos me sorprendieron gratamente porque demostraron que cuando se tienen ganas, se tienen tablas y se es músicos de verdad basta una guitarra y dos voces para levantar al público desde la primera canción. 
Sin Documentos de Los Rodriguez, Rojitas las orejas, Una banda de rock and roll, Límite con Victor Bardal, Gigantes de Antonio Vega, La chica de Ayer, Déjame deEnrique Urquijo, Carolina de M-Clan, Insurrección de El Ultimo de la Fila, la mítica ‘Bailaré sobre tu tumba’, No puedo vivir sin ti, Soldadito Marinero.

RICTUM: Ritmo del garaje, Sufre Mamón, Bailaré sobre tu tumba, La liberación, La mataré y ‘Come ranas’ entre otras canciones.

CANTAEBRIA: Estos chiquillos, para la juventud que se gastan, saben muy bien lo que es ofrecer un auténtico espectáculo que levante de cualquier silla a los presentes. Hasta el más tímido gritó junto a ellos y movió las caderas al ritmo de sus canciones. Imposible no perder la seriedad con Victor Quevedo García, más conocido como Bardal, ya que es un crack que se come el escenario y que no paró quieto ni un solo momento. El setlist escogido fue; WholeLotta Rosie, Más chulo que un ocho, El Blusete, Acero y Plata, La Locomotora del Amor (uno de sus temas más vitoreados siempre) y Vamos muy bien.

SINBAT: Quienes conocemos a esta banda afincada en Los Corrales de Buelna, ya sabemos que es sinónimo de buena música y cachondeo. Martilleando, Perder mi tren,Intransigentes, En Balde, Noche de Halloween (versión), fueron los únicos temas que pudieron tocar debido al retraso que llevaban por culpa de los excesos temporales de otras bandas. Los fans nos quedamos con ganas de más, pero ya eran horas de cortar el sonido, recoger todos los bártulos y volver a casa antes de que la policía le diera el toque de atención al dueño del Charles Tavern por las horas.
Una buena noche de música en directo que bien podía haber sido perfecta. Para reflexionar.

11 jul. 2018

CRÓNICA: SINBAT en El Surtidor de Sarón


El Jueves 28 tenía una cita muy importante en Sarón. Tocaban en “El Surtidor” mis chicos de SINBAT y después de Santander ya había ganas de verles otra vez.

Mi cuerpo tenía muchas ganas de concierto y estos chicos siempre consiguen hacerme olvidar todo.

Comenzaron con retraso y sin bajista, ya que Verónica llegó un poco tarde por motivos laborales. Y aun así pusieron toda la carne en el asador para dar un buen concierto desde el minuto uno.

Abrieron la noche rasgando en silencio con el track número tres de su “Guerras Pendientes”, titulado Martilleando. La voz de Aitor susurró: Probablemente estás mirando amanecer desde un balcón, lejos de nuestra historia… y los presentes empezamos a desperezarnos.

Le siguió la eléctrica Perder mi tren, y aquellos que estamos acostumbrados a vivir en continuas montañas rusas nos sentimos identificados enseguida con la letra de esta canción y no pudimos evitar dejarnos las cuerdas vocales: Ya lo ves, otra vez pierdo el norte. Llega la locura cuando dices “ven” y no es que me importe…Ya me acostumbré a perder mi tren.

Cuando llevaban unas tres o cuatro canciones llegó Verónica, se colgó el bajo, y la banda al completo siguió repartiendo Rock and Roll con más seguridad. Y es que para los amantes de la música, cuando no están todos los instrumentos, sentimos que nos falta algo, que hay silencios que no se llenan, y eso se nota también sobre la tarima. Y más cuando al bajo está la carismática Verónica que con sus sonrisas y sus poses encima y bajo el escenario es capaz de meter en el concierto hasta al asistente más despistado.

Fue el turno de A Cal y Canto, que ya se ha convertido en todo un himno de su último disco publicado. Nos faltó la voz del gran Martin Romero, pero oye, no se puede tener todo en la vida jeje Una gran pieza cuya letra se te mete dentro desde la primera escucha: Dime viejo amigo, que un día fuiste casi hermano, ¿Cuál inevitable ha sido lo que te ha pasado? Dime viejo amigo, ¿a qué coño estás jugando? ¿Por qué imploras suerte y te cierras a cal y canto?

Con la marchosa de voz poética y tranquila Cuerpo a Cuerpo, seguimos disfrutando de la noche y del buen hacer de la banda, con la magia que regalaban unos acordes en un anhelo de dar de bruces en libertad, y del solo de guitarra de Víctor que consiguió transportarnos a otros mundos paralelos.

El ambiente se siguió caldeando entre cervezas, saltos y desgarros de voz, Mi Dios y Mi Norte, Días de Duelo (canción que da nombre a su maqueta), y Sepultura fueron algunos de los temas propios que cedieron su trono a la versión de “Chiquilla”, que particularmente me hizo saltar y bailar como a una loca.

Regresaron a su setlist con Intransigentes, un canto de inconformismo y rebeldía, que siempre nos hace vibrar y recordar de dónde venimos, para después volver a ceder espacio a un cover de un clasicazo del Rock and Roll, de los grandes BARRICADA. Veo todoooooo en blancooo y negrooo. La verdad es que estos chicos saben cómo ganarse al público tanto con los temas propios de letras cercanas de puro rock-folk, como con las versiones de los grandes del género.

Y llegó el momento de ponernos un poco cariñosos con el tema Por hacerla Sonreír, e intentamos ayudar a Aitor con los coros como mejor pudimos. Quisimos detener el tiempo por unos instantes entre murmuros desenfadados: Por hacerla sonreír, cuento con estrellas la ristra de besos que abarca su cuerpo, por hacerla sonreír, destrozo el reloj y se detiene el tiempo.  Para después dejarnos guiar por ellos en Nuestros Pasos, cuya intro de Paula a la flauta estremece y pone la piel de gallina, y acabar volviéndonos totalmente locos con la versión “Perro Verde”, todo un himno para los amantes de MAREA.

Al perro le siguió mi canción favorita de SINBAT: En Balde. Una canción que desde la primera nota de la flauta ya me saca una sonrisa y cuya letra siempre consigue darme esa chispita de energía que necesito y más cuando la noche comienza a acumularse y el cuerpo ya está mareado de tanto moverse.

Los chicos se despidieron con Libre y Gato en el Callejón, y por ser la última canción tarareamos con todas nuestras fuerzas: Y grita lo más alto que puedas, perdamos la vergüenza y la voz… sabiendo que la noche de rock estaba llegando a su final.

Y así acabamos al día siguiente, con el cuerpo molido y la voz perdida en algún lugar.

SINBAT nos fulminaron con su concierto en Sarón y nos dejaron con las ganas de volver a vibrar con su Rock and Roll de letras especiales y sinceras, con su magia, su juventud, sus tablas sobre el escenario y con esos acordes tan especiales de flauta y teclado, que consiguieron hechizarme desde la primera vez que les vi de teloneros de Bocanada (como Vero me recuerda siempre).

¡A seguir así, chicos!

21 feb. 2018

CRÓNICA DE “A PASO DE VAQUERO” en ALQUIMIA TAVERN

La cita era un 15 de Febrero a partir de las 21:30 horas en el Alquimia Tavern de Los Corrales de Buelna. Venían para presentar su trabajo: PIEDRAS.


Dado que por trabajo me pierdo casi todo, y que necesitaba desconectar con buena música en directo, no podía dejar pasar esta oportunidad de descubrir a esta banda que conocí únicamente porque toca el bajo: Verónica Valdezate (bajista de SINBAT).

Quién me conoce bien sabe que el género pop-rock es demasiado blando para mí, pero aun así decidí lanzarme a descubrirles y lograron sorprenderme. Tienen carisma y se compenetran muy bien entre ellos, cada uno tiene capacidad para destacar en su instrumento, tienen personalidad y hay ese rollito de banda que se palpa y que es de agradecer.


El Alquimia Tavern estaba preparado para dejarse de llevar con estos chicos que tenían muchas ganas de actuar y darse a conocer.

Yo solo conocía los temas de su último disco, y disfruté cada uno de ellos, incluidas las versiones, algunas muy conocidas, como si llevase mucho tiempo escuchando A PASO DE VAQUERO.

Comenzaron la noche minutos después de las 21:30, porque como buenos músicos nos hicieron esperar.

Enseguida entramos en ambiente y nos llevaron de su mano a través de un Viaje a tu recuerdo, para que después nos perdiésemos en Las llamas de mi fe, y nos susurraron «Cuando todo acabe y se apague la luz, seguiré brillando para ti…». Fue  imposible que mi mente no viajase en busca de esa estrella que me protege y que sigue ahí a pesar de la niebla y la oscuridad.

Si algo me quedó claro desde el minuto uno es que las letras de las canciones son versos que salen desde lo más profundo del corazón de su creador Juan Carlos Argüeso, “Vaquero”, voz y guitarra, y eso hace que cada melodía tenga algo especial con lo que conectar si se sabe leer entre líneas.

Con «Mejor si te digo lo que pienso, mejor si escucho una canción» la noche siguió cayendo entre cambios de tempo y guitarreo y nos vimos atrapados en Ciudad Olvido para acabar gritando: Ahora es demasiado tarde Princesa, búscate otro perro que te ladre princesa... Esa cover del gran Joaquín Sabina, que a mí personalmente me encantó porque mi historia con Joaquín viene desde muy lejos y porque la voz de Vaquero es tan distinta a la original que gusta escucharla.

Los acordes de Brujas, canción dedicada a las groupies de la banda, pusieron la nota de diversión antes de que la voz y el ambiente cambiaran totalmente para tornarse melancólicos con los trazos de Mojado y hundido. Una canción tan bonita como triste, de esas que se cuelan dentro, que duelen. «Me falta el aliento no hay ganas ni de respirar, hoy sé que me va a molestar, que tu voz, no la acerque mi viento…»

A Paso de Vaquero siguieron deshaciéndose con un ritmo de toques blues para dejarle claro al mundo que: Si vas a venir a comprarme, no voy a salirte barato con una de las canciones con el estribillo más pegadizo del repertorio.

Y con el final de la canción llegó el momento de una nueva cover: Voy en un coche impregnada de ese regustillo que dejan los clásicos y que siempre sacan una sonrisa.

No era domingo sino jueves, pero los chicos nos regalaron Los Domingos también hay Rock and Roll, y junto a ellos cantamos «Cuando todo se queda dormido, la ciudad, se escucha mejor, solos tú y yo en el camino, quemamos un poco de amor…» Porque la vida sin rock and roll no merecería tanto la pena ¿verdad?  

Después del silencio llegó el superhéroe susurrando «Esta ya no es mi casa, estas no son mis palabras, me hago fuerte entre extraños, sellados quedan mis labios…» para después dar relevo a la canción que más me gusta de este último trabajo, titulada: Cállate. Una canción directa, sentida, deslenguada, con ese derroche de rock que tanto me encandila.

Y nos callamos y nos brindaron con una nueva cover: Pienso en aquella tarde para que los presentes que los veíamos por primera vez nos sintiéramos más integrados, tanto que acabamos abriendo las alas junto a la banda para rompernos sin remedio con la canción, antes de dejarnos llevar a un nuevo lugar como Bonnie and Clyde, sin importarnos las reglas, ni lo que pensasen de nosotros, para pasarlo bien, bien, bien. Personalmente me encantó el aire canalla que desprende la voz de Vaquero en esta pieza.

Para finalizar hubo una sorpresa en forma de dedicatoria para una chica del público con una versión de Fito Cabrales que nos hizo cantar a todos, y una nueva cover de esas que por algún motivo arañan la piel pase el tiempo que pase: “No dudaría”. Un acierto total.

A Paso de Vaquero, con la media noche amenazando el reloj, cerraron su actuación con el tema que da nombre al disco Piedras, haciéndolo tan bien que nos dejaron un gran sabor de boca. «Somos la cara oculta, de una mar que no se ve, nadando a la deriva dejándonos la piel…» Y es que si algo hacen estos cuatro locos es dejarse la piel sobre el escenario, cada uno lo da todo en su instrumento y se acoplan a la perfección entre bromas y sonrisas.

Fueron una grata sorpresa que recomiendo a todo el mundo. En directo suenan mucho más potentes que en el disco, y nos regalaron una gran noche de pop-rock de esas que calientan el alma cuando vuelves a casa sola dejando tu huella en los charcos de la lluvia que había mojado las calles y de las que ni siquiera habíamos sido conscientes durante la actuación.  

*Rebeca Bañuelos.


24 nov. 2017

RESEÑA: CD: GUERRAS PENDIENTES de la banda SINBAT

¡Queridos lectores!


Regreso al blog de reseñas, para hablaros del disco de una joven banda de rock, de Los Corrales de Buelna (Cantabria): SINBAT.
Le tenía muchas ganas a este disco y les debía unas palabritas desde hace mucho tiempo. Nunca es tarde para cumplir con lo que se dice por Twitter xD

GUERRAS PENDIENTES



“Es a menudo en las noches oscuras en las que todo puede verse más claro, se disipan los miedos y las dudas al calor de una mirada, a su amparo, pero nunca es bueno tentar a la fortuna, ni pensarse sabedor del milagro, pues la presunción es una jueza, puta, que va cogida del brazo del fracaso”.

Con estas palabras a modo de Intro se abre un disco impregnado de puro Rock and Roll y de letras que esconden más significado del que pronuncian.
Como el buen rock, ‘Guerras Pendientes’ está envuelto en ritmos pegadizos, estridentes solos que sobresalen de la melodía y riffs melódicos que danzan aderezados con una voz carismática. En mi opinión, lo que hace a SINBAT una banda diferente a otras del género es la utilización de la flauta travesera y el teclado, que se acoplan genialmente con el resto de instrumentos dotando a cada melodía de más personalidad. Siendo la flauta el complemento perfecto a los punteos de guitarra, como si de un juego de preguntas y respuestas se tratase. 
Como consumidora habitual de Rock and Roll desde hace más de 18 años (qué vieja acabo de sentirme) sé distinguir cuando una banda tiene personalidad suficiente para permanecer, para regalar un toque de novedad que refresque la escena y enganche, y estos chicos saben lo que hacen, disfrutan de la música, que es lo importante, y se dejan la piel en el escenario.
Guerras Pendientes es su primer álbum, tras la Maqueta ‘Días de Duelo’, (con la que les descubrí de teloneros de la banda navarra: Bocanada).  
Su álbum, son 10 píldoras de rock-folk con letras tan reflexivas como sinceras, cantos desesperados al desamor, a la realidad hiriente de los sentimientos que se te clavan en las venas y te destruyen para al minuto después hacerte fuerte. Son versos que hablan de la vida y del interior del ser humano desde la sinceridad y las vivencias.
Me gustan los juegos en la voz que demandan tanto el ritmo como los versos expresados y que regala decadencia a las melodías haciendo que cada una tenga su propio matiz. Algo que realmente se agradece.
Cada canción tiene sus propios aires y desaires, sus distintos acordes, sus cambios de ritmo, que hacen del álbum una pieza muy completa. De todas ellas me quedo con: 

-“A Cal y Canto” (porque es un dueto con Martín Romero de ‘Bocanada’ y es una de mis bandas imprescindibles), y me ha recordado a viejas canciones de una de esas bandas de heavy de la tierruca que escuchaba de adolescente.
-“Nuestros Pasos” porque tiene algo que la hace diferente desde el primer instante en el que percibes como la flauta va abriendo la melodía con sus pinceladas para acunar la voz que esta vez es más pausada y directa, y después batirse en duelo con la guitarra y la batería. 
-“Por hacerla sonreír” porque es cañera, desgarra melódicamente y después se relaja en el estribillo con el juego de voz y coros que la convierte en una pieza con personalidad propia, con cambio de voces y ritmos que llama la atención.  
-“Sepultura” porque desde la intro del bajo (que personalmente creo que queda genial) ya queda claro que será una pieza rara y discorde con el conjunto del álbum, repleta de cambios de tempo hasta en la ejecución de las voces. Una canción con carácter fuerte y palabras escupidas desde el fondo del alma. 
-“En Balde” porque es un himno de rock bailable, con una letra sincera de estribillo pegadizo de esos que se te meten en la cabeza y ya no salen, con cuya letra cualquiera se puede sentir identificado, y el baile entre la guitarra y la flauta la convierten en un espectáculo para los sentidos.
Todas las canciones merecen la pena, pero son estas las que yo me guardo como imprescindibles. Os recomiendo muchísimo la escucha.

Quiero destacar:

-La elaboración de las letras. Un toque fresco de poesía pura que no todas las bandas de rock poseen, con versos que no tienen nada de simples ni de repetitivos, con un vocabulario rico y extenso de rimas cuidadas. 
-Ese duelo constante entre flauta y guitarra, que me ha recordado al juego entre teclado y guitarra principal en una de mis bandas favoritas extranjeras de metal extremo.
-La compenetración entre todos los instrumentos, donde cada uno tiene su momento para destacar y su papel imprescindible.



¡Mucha suerte, chicos! A seguir repartiendo Rock and Roll

-Rebeca Bañuelos-

16 oct. 2017

RESEÑA: PANNA COTTA de ANDREA ACOSTA

¡Queridos lectores!

Regreso con una nueva reseña, para traeros una novela que me ha gustado mucho.

Se trata de Panna Cotta (Colección Foodies 1) de Andrea Acosta, que me ha hecho disfrutar un montón y a la vez reflexionar sobre la vida y el amor. Y en esta nueva etapa de mi vida, llega en el momento más propicio. Esas señales del destino.

Sinopsis:

“Andrea Bloom quiere conseguir su sueño: convertirse en chef profesional y abrir su propio restaurante. Un programa de televisión, Supreme chef, le dará la oportunidad de su vida: un curso de cocina en The Culinary Institute of America y la estancia durante un mes en la cocina de uno de los jueces del concurso.

Prometida a Samuel y a punto de casarse con él, Andrea congela sus planes de boda y se marcha a Italia para cocinar al lado de uno de los más grandes: Luca Graziani, el cocinero italiano superestrella de la televisión, juez del programa y propietario de varios restaurantes repartidos por el mundo.

Él será el encargado de completar la formación culinaria de Andrea durante ese mes. Petulante, engreído y déspota, cocinar a su lado se convierte en un suplicio para ella y pronto surge la animadversión. Una antipatía mutua que marcará las vidas de ambos, una relación tormentosa que se convertirá en obsesión.

Dicen que del amor al odio hay solo un paso y ocurre también en cocina que, a veces, de la combinación de los ingredientes más extraños se obtienen los mejores sabores, tan maravillosos que pueden poner en jaque corazones congelados, sueños y bodas. ¿Volverá a ser Andrea la misma después de esta experiencia?


Esta no es la primera novela de Andrea Acosta que leo. Ya había catado su prosa con “No me dejes ser tu héroe” y “Monster”, dos novelas muy distintas entre sí pero que enganchan desde las primeras líneas.

Ahora le tocaba el turno a Panna Cotta y desde ya os digo que me ha encantado. Se nota la evolución de la autora en la narración, sin perder esa belleza poética y ese romanticismo que envuelve los sentidos con los que ya me había hechizado en mi primera lectura.


(Preciosa cubierta de la genial NUNE MARTINEZ ¿verdad?)

Andrea Acosta tiene una prosa delicada y muy cuidada, un estilo cadencioso y rítmico que abraza los sentidos al leer, que te ayuda a sumergirte de lleno en la historia que crea y eso hace que sea un auténtico placer viajar con ella.

En este caso nos vamos desde las Vegas hasta Italia, dos lugares tan diferentes entre sí, pero tan llenos de vida. Una incita a vivir de forma apresurada, la otra a detenerse en el tiempo, y es un gran acierto, porque el ajetreo de ambas va ligado al remolino de los sentimientos de los protagonistas.
Bloom pasa de vivir nerviosa pero sin nada que la haga suspirar (excepto por su amor por la cocina y su sueño de convertirse en Chef), a querer exprimirlo todo bocado a bocado, latido a latido, ingrediente a ingrediente. Por eso me he identificado mucho con ella.

Tanto los personajes principales como los secundarios están perfectamente trazados, y nos robarán el corazón enseguida. Es de esas novelas cuyos protagonistas no dejan indiferentes a nadie, calan hondo, tienen algo mágico que invita a suspirar y también a maldecir en algunos momentos, porque tienen una personalidad muy marcada repleta de imperfecciones. Algo que me ha gustado mucho.

Andrea Bloom nos enamorará, es enérgica, sentida, dulce en los momentos que lo desea, pero una mujer fuerte y con personalidad. Sin embargo, a Luca Graziani querremos matarle en algunos 
momentos por ser un auténtico capullo, pero es de esos canallas que nos acaban hechizando y ganando por completo. Es frío, calculador, arrogante, pero también está lleno de bondad y de amor aunque para encontrarle ese puntito tendremos que escarbar mucho. xD

La trama es sencilla, sin grandes giros, creada con el propósito de entretener, de contar la vida de la protagonista y los vaivenes de su lucha por su sueño, perfectamente ubicada en el género Chick Lit al que pertenece, pero con suficiente personalidad para no caer en clichés.

La ambientación entre fogones, el día a día de los personajes, las recetas italianas, los cabreos, las carcajadas que nos roba la autora, el lenguaje utilizado, todo ello hace que esta historia a pesar de ser sencilla sin grandes dramatismos cobre un cariz especial que acabas paladeando como si del mejor postre se tratase.

Cada personaje que aparece entre las páginas cumple a la perfección su papel de acompañar la aventura de los dos protagonistas.

Los diálogos, perfectamente armados, que nos harán reír, llorar, sentir como ellos sienten. Los pensamientos, las dudas, esa dualidad de conciencia entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo que queremos y lo que se espera de nosotros…

Andrea Acosta ha sabido crear perfectamente un todo mágico repleto de mensajes y matices, con una base romántica “aparentemente sencilla”, que como escritora sé que no es tan sencilla, y estoy segura de que encandilará a los lectores del género y a todos aquellos que quieran aventurarse en su historia.

Quiero destacar la parte erótica de la historia, por la sensualidad con la que está narrada cada escena, por el sentimiento de vértigo, de vida, de latidos desacelerados que te sacuden al leer. Por esa incandescencia de sentidos, pero también del navegar de la sangre, porque no son meros encuentros sexuales plasmados en el lugar correcto, sino que traspasan las páginas y hacen más creíble la evolución de los personajes y su historia entre ellos.

Me ha encantado la poeticidad que disfraza cada párrafo. Gracias a la autora por esa huella de sensualidad que desprende en cada capítulo. Muy acorde con esta Panna Cotta que nos deja un sabor dulce en el paladar, pero también en el corazón.

Panna Cotta es una novela para disfrutar de a poco, como los mejores platos culinarios, para saborear con todos los sentidos alerta, perfecta para dejar al corazón que navegue por donde quiera. Es una novela que incita a soñar, a luchar por conseguir esos sueños, a vivir el amor de verdad, sin prejuicios, sin cadenas, sin miedo al qué dirán. Porque cuando uno siente el fuego arrasando dentro del alma no puede encadenarlo viviendo una historia que ya no le hace feliz por comodidad o por no escuchar.

Es placer, sensualidad, odios, amor desbordado, sentimientos a flor de piel, miedos, sueños, lucha y sacrificio, lágrimas, pasión, latidos desacelerados, naturaleza, tradiciones, magia, amistad, amor fraternal, locura, diversión, sonrisas, es sentirse perdido para reencontrarse.

Panna Cotta te enseña que solo hay una vida para vivir, que nunca es demasiado tarde para nada si algo te importa verdaderamente. Y que no escogemos el amor, sino que es el amor quien nos escoge a nosotros, en el momento más inesperado, por mucho que queramos no sentirlo, nos arrasa hasta que nos explota en el corazón y se esparce por cada gota de nuestra sangre...

Esta historia está impregnada de mensajes que si se saben descifrar nos hará mucho más valiosa la lectura. ¡Abrid bien los ojos y disfrutad! ¡Porque verdaderamente lo merece!

Si deseáis un ejemplar, podéis pedirlo a la web de Editorial Acosta Ars, y no solo os llegará firmado, sino que además las chicas incluyen una velita y unos caramelos. Vamos que os enamorareis desde el primer momento del pack completo.

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