4 jul. 2011

AMOR EN MINÚSCULA: Una historia tierna, inteligente y divertida

Estas páginas creadas por el escritor "Francesc Miralles", narran la historia de Samuel, un profesor de Filología Germánica, de treinta y siete años, solitario, cuya vida cambiará de repente gracias a la llegada inesperada de un felino, llamado más tarde “Mishima”. 

Un platito de leche deriva en diferentes casualidades que convierten la vida solitaria del protagonista en una aventura cargada de sorpresas y decisiones tomadas al azar, donde aparecerá el amor y la amistad.

Samuel, Mishima, Titus, Valdemar, Gabriela y Meritxell entre otros personajes hacen de este libro una divertida historia con la que olvidar los malos momentos.

La trama en sí, junto a la cultura y sabiduría presente en cada línea, los libros a los que hace referencia, la música que contiene, el romanticismo, la nostalgia, las sonrisas, hacen que el viaje en el que nos sumergimos al leer merezca totalmente la pena.

Una historia en la que el mayor protagonista es: el amor en minúscula, ese que se brinda con detalles muy pequeños pero constantes y que hacen de nuestra vida algo mejor…

Este libro nos enseña que todo sucede por algo y que las decisiones que tomamos día a día son las que conforman el rumbo de nuestra vida. La soledad es un sentimiento abstracto que esconde una verdad absoluta, somos nosotros los que a veces nos implantamos esa coraza para no relacionarnos con los demás, por miedo o por apatía, sin saber que de esas relaciones depende nuestra felicidad.

Esa felicidad que trae consigo, la amistad y el amor, al ver nuestra vida gracias a esas personas que nos complementan.

La soledad puede traer consigo un mar de niebla del que nos sentimos observadores, ese mar de niebla no es otro que el conjunto de nuestras propias tristezas y melancolías, cuando no somos capaces de hacer nada para cambiar nuestra vida y preferimos sumergirnos en nuestros dolores antes que luchar…en esos momentos somos como 'El caminante' del lienzo de C.D. Friedrich, meros observadores de nuestros sentimientos, románticos, nostálgicos, esperando que el tiempo pase, que la soledad se esfume, que nuestros sentimientos de vacío desaparezcan con las nubes, sin hacer nada por cambiarlo, sin luchar. 

Hay quien dice que la Luna tiene una cara oculta, lo más probable es que todas las cosas tengan dos caras, incluso nosotros mismos. La cara que muestra lo que somos y la que enseña lo que aspiramos a ser, lo que nos hace diferentes es el camino que elegimos para llegar a ser lo que queremos ser y las decisiones que tomamos para conocernos a nosotros mismos…ese camino y los pasos que damos son los que describen nuestra vida.

Mono  no aware (japonés): la tristeza de las cosas. Sucede que a veces nos vemos invadidos por la tristeza de las cosas, esa tristeza que se produce cuando recordamos ciertos instantes que añoramos y que sentimos dentro como punzadas eléctricas, instantes que sabemos que lo más probable es que no vuelvan a suceder jamás. 

Y tan sumergidos estamos en esa tristeza, que somos incapaces de distinguir que esa tristeza en realidad está poblando nuestra propia felicidad, la felicidad que deja un sabor dulce en el paladar al vislumbrar que somos poseedores de instantes vividos llenos de magia, la magia cotidiana que  a veces pasa desapercibida, pero que llena nuestro corazón cuando ya únicamente nos quedan recuerdos.

Que siempre nos queden esos sentimientos y que a su vez esos sentimientos nos ayuden a crear palabras que aún estén por inventar, palabras que definan  los sucesos inesperados que la vida nos puede ofrecer. Porque si amamos la vida, el sentimiento que dejan las pequeñas cosas, nos hará sentirnos fuertes y grandes otra vez.

Gracias a esas pequeñas cosas valoraremos más nuestro alrededor y seremos conscientes de lo que somos gracias a lo que nos rodea.

Sólo sintiendo la caricia de las pequeñas cosas, de esos pequeños fragmentos de amor en minúscula, nos daremos cuenta de que todos y cada uno de los días que forman nuestra existencia tienen un algo esencial que los hace inmejorables y a nosotros mismos especiales por haberlos vivido. Y cada uno de nuestros días será “un día en la vida”, un día importante en nuestra vida. 

El amor es una bella flor, pero hay que ir a buscarla al borde de un precipicio” (Stendhal).

Nunca desprecies tus sensaciones y sentimientos, porque eso es todo lo que posees.

Cuando te enamoras de alguien, en realidad no estás enamorado de esa persona, sino de la vida a través de ella.

Duda de que las estrellas son fuego,
duda de que el Sol se mueve,
duda de que la verdad no engaña,
pero nunca dudes de que te amo.” (W.Shakespeare).


El amor es el motor que mueve los corazones y por ello los distintos mundos que llevamos dentro. Gracias al amor todo es más fácil. Gracias al AMOR la vida es VIDA. 

Y para conseguir el amor, a veces tenemos que arriesgarnos aunque nos sintamos al borde de un precipicio. 

Y para que el amor perdure tenemos que cuidarlo y protegerlo. No somos nada sin amor.


+ Una vez más un libro me salva en un día día como hoy: oscuro, y ese mismo libro que me salva, me hace valorar lo que tengo, me hace darme cuenta de lo afortunada que soy. 
No sé que tiene el gatito de la portada que me inspira ternura. Al finalizar el libro esa ternura permanece. La ternura que desprende el amor. Os recomiendo este libro hasta desgarrarme la voz con mis palabras. 


1 comentario:

  1. Coño, no jodas... El gato no hablará, ¿no? porque me acabas de acojonar mazo, por lo del último señor de murcia... Dime por Dios que no se parece, porque de verdad que estoy asustado u.U

    Sea como sea, tiene buena pinta el libro (qué voy a decir yo), y me alegra verte más optimista de nuevo ^^

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