3 jul. 2011

EL CAMINANTE

En estos últimos días, a momentos me siento ilusionada y a los dos segundos la tristeza regresa para marcharse dos segundos después, y así me paso todo el día, entre sonrisas radiantes y sonrisas apagadas…

Siempre he sido así, mitad sonrisas, mitad melancolía y nunca me había importado, pero últimamente tengo miedo…

Tengo miedo porque siento demasiado cerca las caricias de la tristeza, la muerte del alma, el dolor de corazón cuando sientes que no puedes respirar, y no siempre estás tú para ayudarme a sobrevivir…Si, lo reconozco, tengo mucho miedo cuando no estás…

Las noches de insomnio se acumulan, los sueños se convierten en pesadillas, el cuerpo no descansa…me siento abatida y derrotada…sin fuerzas, sin ganas…

Y sé que he de luchar pero me cuesta…

A momentos aunque el sol irradie la tierra con su magnetismo, me siento como ese caminante del cuadro de C.D.Friedrich.

Porque cuando miro al mar, no veo el mar infinito donde las olas navegan con fuerza y rebotan contra las rocas, no veo el fuerte oleaje que entre estruendos muere en la orilla, no veo los granos de arena que forman castillos de sueños…Únicamente veo un mar de nubes negras y grises y otras de color violeta apagado… 

No logro encontrar mis sueños si tu mano no aprieta fuertemente mi mano, si tus ojos no me miran, si tus labios no me sonríen…

Solo logro distinguir un cúmulo de nubes de diferentes colores, impregnadas de espumosa niebla, de umbrías sombras…dónde se asientan mis recuerdos, recuerdos plagados de antiguas fotografías de mi infancia, de instantes vividos, de palabras sin eco, de sonrisas enmudecidas, de abrazos infinitos que ya no serán abrazos nunca más, que ya no desprenderán calor jamás…

Solo logro distinguir un mar de nubes nebulosas…

Y me siento como el caminante, con la mirada perdida, nostálgica, romántica, triste, melancólica…

Por eso te necesito a ti amor, te necesito para verme reflejada  en tus ojos y encontrarme, para que tus sonrisas con su luz devuelvan un poco de brillo a mis pupilas, para que mis sonrisas sean sonrisas…quizá entonces, solo entonces, pueda ser como el caminante en silueta, pero no en corazón…

En corazón quizá pueda ser como fui un día, la mujer de mirada perdida en la lejanía, y quizá frente a mis ojos no haya nubes enmarañadas, sino montañas, altas montañas y cordilleras, acantilados tan altos como los de Kilt Rock, sueños, arena, alegría, felicidad, recuerdos, olas suicidas, muchos recuerdos, pero de esos que no duelen…esperanza, ecos de voces que nunca se apagan, sonrisas, palabras que descifran sentimientos, sonrisas ¿he dicho alegría?

Quizá llegará el día en el que con tu fuerza y su fuerza en mí, pueda llegar a ser yo de nuevo…

Sentimientos, papel emborronado, libros, viajes a otros mundos, sonrisas, voz cantarina de canciones, nuestras canciones, melancolía, alegría, sueños, oscuridad, romanticismo, poesía…

Contigo y con ellos a mi lado, estoy segura de que volveré a ser yo… 

Algún día detrás de la luz del sol lograré ver las estrellas...mis estrellas, sus estrellas...
De tu estrella amor soy consciente aún con los ojos cerrados...

Algún día lograré ser yo de nuevo...sólo te pido paciencia...


3 comentarios:

  1. me ha gustado!!
    Por cierto, el cuadro de arriba Libros por leer!!!
    Lo tuyo con los libros es un delirio!!
    Un saludo y un abrazo que pases un feliz domingo!!
    Aprendiz de metalero

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  2. Existe un miedo, el miedo a depositar sólo en otra persona todo cuanto somos. Pero a veces nuestros sentimientos hace que sea así. Desde hace años he aprendido a llevar en mí todos mis miedos, ahora sé que mis miedos ocupan el lugar perfecto, y que supe acallarlos. Creo que subrayando en a mi paso todo lo feliz.
    Un beso

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  3. Pero es que el caminar es, a fin de cuentas, lo que tiene. Porque al caminar nos evadimos por sendas luminosas y por caminos oscuros, por días de labranza y noches de tormenta, por bosques y desiertos infinitos, por playas desiertas y domingos angustiados... aunque siempre, siempre que se camina, se termina legando a un destino.
    refugiate en ese amor y ese abrazo, en esos ojos y ese apretón de manos, en tus letras y tus palabras, y sigue así, sin faltarnos nunca, porque necesitamos seguir leyendo.
    Un besazo, niña, y sigue ese camino.

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