15 jun. 2011

EL SILENCIO DE LOS AUSENTES

 “…pero por las noches reinaba en las estancias un silencio sobrecogedor. El silencio que dejan los ausentes cuando aún hay quien piensa en ellos a todas horas..." Care Santos.

Haciendo eco de este fragmento que ya he hecho mío sin ser mío hace muchos meses, pero que ahora cobra más sentido que nunca, hoy me dispongo a encontrar las palabras dentro del silencio…Dentro de ese silencio de los ausentes.

Hoy comenzaré a poner mis pensamientos en orden, enumeraré mis divagaciones, dibujaré mis submundos, dotaré de vida a mis personajes reales, vestiré de belleza a mis paisajes añorados y con mis sentimientos a flor de piel empaparé cada letra que mis manos consigan teclear. 

Hoy pensaré en ese silencio sobrecogedor para poder disfrazar mis palabras y así decir todo lo que quiero decir, y así decir todo lo que necesito decir…para vaciarme, para que nunca se me olvide. Quizá con el paso de los años pueda regresar a esas líneas ya creadas y volver a revivirlas…

Hoy comenzaré a reescribir una historia…una historia que dejará de ser un relato narrador de los hechos vividos por una familia de los que hace meses decidí que quedase constancia, para ser un homenaje a una persona que ya era uno de los personajes principales y que ahora lo será con más fuerza. 

Porque si antes era consciente de ese legado…ahora ese legado es lo único que me queda…

Un legado cargado de buenos momentos, de anécdotas de instantes vividos y recordados, de vida, de sonrisas, de lucha por la libertad y por los derechos del trabajador, un legado cargado de retazos de rebeldía, de sangre derramada, de pólvora en las sienes, de lágrimas amargas, de tiempos difíciles… 

Y ese legado recorrerá el tiempo almacenado en un documento, y quizá, si algún día llego a tener hijos, cuando crezcan y me pregunten de dónde vienen, tenga unos cuantos papeles emborronados con los que explicarles detalladamente la historia de sus antepasados…
Y aunque no tengan a su abuelo para contarles todas esas historias, lo conocerán gracias a la palabra, a mi palabra, lo harán suyo y aprenderán de él, de su familia, como he aprendido yo.

Porque si antes debía un relato-novela a la historia de mi familia, ahora con más razón debo escribir, escribir y no dejar de escribir…

Ahora más que nunca debo sumergirme en el silencio que dejan los ausentes cuando hay quien piensa en ellos constantemente, beber de ese silencio, y transcribir todo lo que ese ahora ausente de cuerpo me regaló en vida, y todo lo que gracias a ese silencio me seguirá regalando.

Hoy, comenzaré de nuevo esa historia, aunque no me sirvan para mucho las 50 páginas ya escritas, comenzaré de nuevo y tú estarás conmigo ayudándome a escribir, empezamos juntos este proyecto y lo terminaremos juntos, porque me perderé entre el vaivén de ese silencio y dejaré fluir mi sangre…y mi sangre derramará sentimientos… como siempre… 

Hoy me sumergiré en el silencio de los ausentes…y juntos escribiremos…

+ Gracias Care, porque ese fragmento tuyo me ayudará a seguir en pie hasta finalizar lo que deseo finalizar.

4 comentarios:

  1. Que más da que lleves 50 o 100, si la historia te pide que la reinventes, debes hacerlo.
    Si te pide que la dejes descansar, debes hacerlo.

    Ánimo chiquitina, tú puedes. Cómete el mundo.

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  2. Será un placer seguir aquí si lo necesitas, aunque lo que necesites ahora sea empezar de cero tú sola, o cualquier otra cosa.
    Un fuerte abrazo y suerte en este nuevo principio.

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  3. Ánimos, estaremos aquí para leerte.

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  4. Hace años yo escribí algo parecido sobre una joven de 20 años. Diez años después al mirarlo sólo encontré muerte y quise escribir vida. En ciento y tantas páginas escribí vida. Está en una caja, algún día quizá lo vuelva a releer y escriba otra cosa, no sé. A veces es necesario dejar salir todas las palabras para que dejen de doler y ocupen su espacio.
    Un beso

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