26 jun. 2011

HACIA LA LUZ

“¿Qué hay más allá de la luz? Sólo hay un modo de saberlo: caminar hacia ella.”

Siempre pensé que era yo la que escogía los libros que me interesaban, pero desde hace un tiempo creo que son ellos los que me escogen a mí.

El otro día me topé con un libro cuyo título me atrajo tan fuerte que sentí la necesidad imperante de comprarlo.

El libro se titula “HACIA LA LUZ” de la escritora CARE SANTOS. He de admitir que tan fuerte era esa necesidad como lo era también mi miedo a lo que me iba a encontrar entre sus líneas.

¿Miedo? Si. 

No tenía muy claro si éste era el momento adecuado para leer este thriller que esconde experiencias cercanas a la muerte, historias de enfermos que en su última fase ven a numerosas almas errantes que aún no han encontrado su descanso eterno y estudios sobre esa luz brillante al final de un túnel.

No tenía muy claro si iba a ser capaz de resistir algo así.

Ahora después de finalizarle sé que si era el momento e incluso me ha hecho darme cuenta de que soy más fuerte de lo que me pensaba y que todo sucede por algo.

Para alguien como yo (alejada de creencias religiosas) ha sido un camino lleno de descubrimientos novedosos, de cómo la sensibilidad puede agudizar nuestros sentidos y de cómo ponerse en la piel de otros no es tan difícil.

“¿Qué hay más allá de la luz? Sólo hay un modo de saberlo: caminar hacia ella.”

La historia narrada al principio del libro me impactó tanto que me ha mantenido pensativa durante días. Al llegar al final sigo en ese estado. No me planteo dudas en mis creencias, pero lo que si me planteo es otra perspectiva, la cual no sé si será cierta o no, pero tampoco es tan descabellada. 

Pienso que algo tiene que haber en ese trascurso del ser al ya no ser más. En cuanto a la existencia de esa luz, de esas siluetas de las personas a las que queremos y que ya se han marchado, ahí esperándonos, aunque no tenga certeza, es algo que ha pasado de incomodarme a no producirme miedo. Al fin y al cabo la esperanza de todo ser humano es reencontrarse al final de sus días con las personas a las que más ha querido en algún rincón del tiempo y nuestra mente puede ansiarlo tanto hasta obtenerlo. ¿O no será nuestra mente?

No sé si será cierta esa luz, al igual que no sé hasta qué punto pueden ser reales los sueños que uno tiene con seres muy queridos fallecidos, lo que sí sé, es que una vez más, un libro me ha escogido a mí para devolverme tranquilidad, la paz y el bienestar interior; al igual que ese sueño.

Justo ahora en estos momentos tan duros para mí, con libros como éste el dolor se suaviza un poco.

Si queréis sumergiros en ese camino hacia luz por unos instantes, si queréis tener otra perspectiva de la muerte, de quienes han estado cerca de ella y han regresado, de quienes han estado tan cerca sabiendo que ya no había marcha atrás que han necesitado una muerte digna y han suplicado por ella a quienes decían ser lo que no eran, de quienes han sentido la presencia de otros seres, no tenéis más que compraros este libro y dejaros llevar.

Un thriller impregnado de verdades, distintas realidades, amor, apariencias que engañan…

El final del camino ha sido revitalizante, reparador y enérgico. Con la imposibilidad de mantenerme neutral en su historia.

Y os quedará clavada cual espina al acabar el libro, la certeza de que el ser humano a veces puede llegar a ser tremendamente egoísta, retorcido y carecer de escrúpulos al aprovechar la agonía de otros para su propio beneficio. Las apariencias engañan es algo que también se aprende entre estos párrafos, aunque de esta certeza ya tenía constancia.

Después de todo esto, opino que nadie tiene derecho a robarle la vida a nadie pero tampoco a jugar con su muerte. 

Cada uno debería elegir el momento en el que dejar de sufrir en un punto de no retorno. Si escogemos vivir nuestra vida cómo realmente queremos, deberíamos tener la oportunidad de poder escoger la forma y el momento de acabar con ella cuando seamos conscientes de nuestra degeneración.

Caminar hacia la luz no ha sido tan cruel ni amargo, aunque en algunos momentos ha sido muy difícil para mi corazón. Aunque puede que no sea apto para todas las sensibilidades lo recomiendo fervientemente.


2 comentarios:

  1. A mí me han pasado cosas bastante inexplicables que no eran de este mundo, podría decirse así. Y durante años intenté saber por qué a mí, o me llené de preguntas. Ya no me pregunto, sin embargo algo parecido a una fe, diría que no religiosa, se ha ido ganando espacio en mí. Y acepto que la muerte es tan natural como la vida. La una lleva irremediablemente a la otra. Y lo acepto así, con todas las connotaciones, a veces imposibles del verbo aceptar.
    Un beso

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  2. Me fio de tu criterio, la verdad es que parece bastante interesante. Lo incluiré en el próximo pedido a la fnac, que justo la semana pasada me gasté un pastonazo en libros.
    Un abrazo enorme, Rebeca, me alegro de que ese camino literario haya sido menos crudo de lo que te temías ^__^

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