21 may. 2011

EN PIE DE GUERRA

Llevo unos cuantos días en pie de guerra, rebelde, inconformista, con ganas de no callar.

Escribir me ayuda precisamente a eso, a no callar, a no conformarme. Cada uno tiene su propia manera de luchar, ésta es la mía.

Hacía tiempo que no me sentía tan combativa. Mi carácter huracanado se esfumó al convivir con el dueño de mi corazón, digamos que él con sus eternas sonrisas suavizó mi carácter explosivo convirtiéndolo en un carácter dócil, dulce, acaramelado.

No creáis que soy una dulce gatita, sigo manteniendo mi lado salvaje, a veces incluso araño, pero sólo cuando las situaciones lo precisan.

Las injusticias, la explotación, la destrucción, las guerras, los engaños, las mentiras, la envidia, la violencia. Son unas cuantas de esas situaciones que me hacen explotar, que hacen que se me hinche la vena del cuello y salte con las uñas preparadas para atacar.

Llevo días soñando, soñando un mundo nuevo, mi corazón ahogado en lágrimas me lo pide.

Y tengo miedo, si yo, la valiente Rebeca, tengo miedo.

Porque el ser humano a veces es demasiado irracional.

En estos días en los que me documento para mi proyecto, las lágrimas se deslizan por mi rostro. La lluvia crece, crece hasta rebosar el vaso de mi alma y tengo miedo de que los sucesos que serán parte importante en esa historia ficticia cargada de realidad total, regresen.

Confío en el ser humano, pero permitirme que dude de aquellos que no razonan. No me dan miedo aquellos que piensan diferente a mí, no me dan miedo aquellos que exponen sus ideas y las defienden aunque sean contrarias a las mías, porque son ideas argumentadas.

Me dan miedo aquellos que no quieren ver, que prefieren conformarse, que prefieren no caminar.

Me producen miedo aquellos que prefieren no involucrarse y ver cómo el mundo gira, quietos.

Y es que ya lo dijo Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

Tengo miedo. Y ese mismo miedo que me aterra, me hace sacar la rebeldía que llevo en mi sangre y luchar. Hablar, escribir, no callarme, argumentar mis ideas, dotarlas de significado.

Y ese mismo miedo que me aterra me ayuda a seguir soñando, seguir soñando hasta ver cumplidos mis sueños, hasta conseguir rozarlos, tocarlos, exprimirlos y saborearlos.

Así que seguiré aquí, en pie de guerra. Buscando una última respuesta a todo, intentando que sobreviva el amor, que las semillas germinen y florezcan, que el mundo resurja de sus cenizas y cambie, pero para mejor.

En pie de guerra para que triunfe la fraternidad y el amor.

En pie de guerra.

*En estos días de miedos e incertidumbre, haber leído hace meses “La Ultima Respuesta” de Francesc Miralles y Alex Rovira; llena el corazón de esperanza, de ilusión y de un sentimiento ardiente de que no está todo perdido. La última respuesta me calma.

3 comentarios:

  1. Nunca hay nada perdido cuando sobran las ganas de luchar. Cada día que nace es una nueva posibilidad.
    Me ha gustado leerte ;)
    Saludos

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  2. El pensamiento razonado es la excusa con la que el individuo pensante trata de justificar a aquel que se mueve sin más motor que el del propio interés.
    Mantén tu espíritu, Rebeca, pero no olvides refugiarte en la sonrisa de tu maestro del headbanging, en el jardín de rosas de vuestro mutuo amor sincero. A veces la única cura a la imperfección del mundo que nos rodea es el refugio de ese mundo perfecto que nosotros mismo creamos con cariño día a día.
    Y eso no es traicionar tu espíritu, sino todo lo contrario, es ser fiel a lo que realmente eres, porque nadie tiene por qué tragar la basura con la que otros perjudican al mundo.
    Un beso, nena, y ánimo, no me gusta verte triste, o mal, o amargada, por mucho que este fin de semana se preste al desaliento.

    Rafa

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  3. Niña, tienes un premio en mi blog ^__^

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