10 may. 2011

UNA NOCHE DE CONCIERTO

No importa nada.Ni los kilómetros a recorrer, ni las horas que tardaremos en llegar, ni las personas que habrá en la cola antes que nosotros, ni el tiempo de espera hasta que se abran las puertas.
 
No importa de dónde venimos, ni lo que dejamos atrás, no importa la edad, ni el físico, ni la forma de vestir (muy parecida, todo hay que decirlo), no importa el maquillaje, ni la personalidad de cada uno.

En esos instantes nada nos diferencia.Lo que nos une es más fuerte que todo.

Todos sentimos lo mismo, todos hemos venido por lo mismo.

Ganas de que abran las puertas, de que nos rasguen la entrada por la línea de puntos, guardarla en el bolsillo (¡no se tiran!, hay un álbum que adornar), y pasar a la sala.Con muchas prisa hacia la primera fila.No importa el merchandise (ya se verá luego), no importa el lugar, si se va a escuchar con mejor o peor calidad, hay que estar adelante, cuanto más adelante mejor.

Botellín de agua por si la saliva se atraganta.Sonrisas resplandecientes, intriga, muchos nervios.Conversación intermitente sobre grupos de metal entre el sonido de la música de la sala mientras llega el momento esperado.

Y el tiempo llegó.

Las luces se apagaron para encenderse después, el humo cubrió el escenario, la música de los altavoces se apagó para comenzar la actuación.Silencio escaso desgarrado por los gritos profesados.Los teloneros en escena, el cuerpo casi indiferente, la charla sobre música continuó, no nos convencieron lo suficiente.Ellos se dejaron la piel, nosotros nos reservamos.

Los minutos avanzaron, ellos dijeron adiós, correspondimos sin tristeza, porque sabíamos que otros llegarían.

Los técnicos acomodando el escenario, cambiando piezas de la batería, probando micros, instrumentos, el batería sale a probar el suyo personalmente, mostrándonos lo que nos esperaría, esto sí que SI…Los técnicos siguen con el attrezzo, escudos con espadas, carteles con guerreros vikingos, avituallamiento de bebida, colocación de tarimas pequeñas en las que alguien se subirá.

Pasan los minutos, y de nuevo se apagan las luces, para volver a encenderse, el humo vuelve a resurgir, y de entre las sombras, uno de los dos grandes grupos de la noche.

Desde Finlandia, cuatro chicos y una chica.El primero en salir el batería antes mencionado, seguido de la chica que se encargará de los teclados, y tres más, que salen a escena sin camiseta y en falda, con la cara pintada, rayas negras en mejillas y frente, los guerreros del folk/viking/death melódico: ENSIFERUM.

El cuerpo comienza a moverse desde el primer acorde, la voz se agrieta y las articulaciones se desperezan.La batería potente como una ametralladora, se vibra, se grita, se corea, se sonríe entre miradas cómplices.El calor comienza a ahogar la respiración, su vapor impregna la piel, pero nada nos detiene.Voces guturales, voces más finas corean a un mismo son.Puños en alto, headbanging, remolinos de greñas, cuernos heavys, por unos instantes todos somos guerreros vikingos.Los que están sobre el escenario, subidos en tarimas, tocando y cantando, y los que estamos abajo, gritando eufóricos.

Nos estremecemos cuando nos dan las gracias, en un más que afinado castellano.Es de agradecer.

Terminan su actuación, se marchan regalando baquetas, púas, no nos llega ninguna a pesar de estar en segunda fila.Lo que si nos cae, es un pequeño cartón, con el logo de la banda y una frase que dice “Hard as a Iron”, parece un paquete de cerillas, pero no…En su interior algo utilizado para algunas espadas, como la del vikingo sonriente que hay en el reverso.Sonreímos, directo al bolsillo, este pequeño regalo también irá a nuestro álbum.

De nuevo ajetreo de técnicos.Desmantelamiento de la batería de Ensiferum, para destapar la que lleva oculta durante todo el show, los nervios aumentan aún más, llega el momento de hacer realidad el sueño de ver a los también finlandeses “Children of Bodom”, (The Reaper is coming), colocación de attrezzo, dos teclados para un mismo teclista, uno en cada lado del escenario (nadie se podrá quejar de no haberle visto tocar), prueba de instrumentos, vasos de cristal cerca de los teclados (ahora sabemos el porqué de sus sonrisas, de sus gestos “lengua fuera”, y su simpatía).Y después de unos minutos de espera, de nuevo las luces apagadas, la intro comienza a sonar, el humo revolotea, y el show comienza.

La actuación más esperada de la noche, el corazón se sale del pecho, la voz se rasga, la euforia se descontrola, saltos, movimientos de cabeza (tortícolis durante dos días, y lo que queda), gritos y más gritos.Lágrimas silenciosas dentro del alma, la sangre ardiendo dentro de las venas.Todo lo bueno sabe a poco.Es lo que sucede cuando se está a gusto.Con la llegada de la madrugada, final del concierto.

Las luces se encienden para no volverse a apagar.El humo se esfuma.La gente se dispersa hacia la salida, toca ir al merchandise, ¡sorpresa!, los Ensiferum firmando entradas y discos, y posando con sus fans para las fotos.¡Vaaamooosss!, una foto con cada guerrero vikingo, ahora sin maquillaje ni faldas.Tímidos pero sonrientes.


- Una vez más queda demostrado, que uno no es la misma persona cuando está arriba de un escenario, que cuando está abajo.Pero eso gusta también.Ahora los tímidos son ellos, y los crecidos nosotros. -
Cuando todo termina, de vuelta a casa, y no importan los kilómetros a recorrer, ni el tiempo que transcurrirá antes de llegar, sólo importa…

La sangre ardiendo en las venas, las pupilas centelleantes de ilusión, el corazón roncando acelerado, y un alma cargada de sueños por soñar, de recuerdos de momentos inolvidables.Una camiseta nueva, un regalo, y dos entradas que formarán parte de ese álbum nuestro, junto a varias fotografías que siempre nos recordarán esa noche de concierto.

Y es que todo se ve diferente, cuando se apuran los segundos y se disfruta, cuando se vive al 100 %.Todo es más bonito.Todo es más sencillo.

Que siempre nos quede la música, que siempre nos quede un grupo que nos haga soñar.Que nos haga fuertes.

Y el tiempo sigue pasando, pero aún seguimos siendo, guerreros, guerreros de la vida, guerreros de los sueños.

Guerreros, no vikingos, pero guerreros.

3 comentarios:

  1. Que subidón, no? jejeje
    Me alegro de que lo disfrutaras tanto. Tendré que escuchar al grupo :)

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  2. Sobre un escenario se ve el artista que se es. lejos del photoshop, del retoque, de la preparación del escenario, o todo lo exterior, incluida campaña de promoción. Sobre el escenario queda el artista sin trampa ni cartón.

    A veces la decepción es mucha. Y no hay color. El fotograma presentado supera a la persona real porque se ha abusado de una imagen retocada o de una voz que no canta en directo, canta en play back en sus presentaciones de televisión. Si el artista es grande de veras, o tu agradecimiento hacia todo lo que te ha aportado lo sigue siendo, le sigues apoyando, pero esa decepción de haber visto la realidad tal como es te acompañará siempre. Siempre hubieras preferido esa ilusión de lo que antes era.
    Saludos

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  3. Mieeeeeeeeeeeeeerda!! había publicado comentario y no se ha subido. Juer... Bueno, pues como decía, brillante crónica, más cercana al sentimiento que a la petulancia y la sordidez del bombardeo de títulos. Sutil y directa tal y como nos tienes acostumbrados.
    Me has hecho rememorar mis conciertos: una palabra de dickinson, la simple aparición de Lemmy o una nota del doble bombo de Ulrich, huracán improvisado de uno bafles cuyos martillos neumáticos superan la física de este mundo rozando con un retumbar el universo de los sueños.
    Me has hecho recordar el olor de la arena y de la lluvia, del sudor, de la excitación, del cuero...
    Espero que coincidamos todos en el próximo aquelarre de metal.

    Un abrazo para los dos, me alegro de que lo disfrutarais.

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